martes, 24 de marzo de 2020

Grande era el Titanic.

Cuando hablamos de cruzar los mares en un barco muy pequeño, tenemos en consideración que cuanto más grande el barco, más fuertes deben ser los materiales en su construcción y por consiguiente su peso. Pero no de forma equivalente, es decir que si la eslora o el tonelaje es el doble, los materiales a usarse tienen que ser alrededor de cuatro veces más fuertes o más.No hay una relación lineal.
De la misma forma, fuerza de propulsión y combustible aumentan de forma desproporcionada.
Consideremos un elefante que cae de un segundo piso, seguramente se rompa varios huesos o muera al instante. Sin embargo si cae una hormiga desde esa altura no le pasa nada.
Un barco pequeño al chocar contra escombros que suelen flotar en el mar, como contenedores, árboles, o hielo, generalmente rebota y si sufre daños son menores. Un barco como el de la foto sufre las consecuencias que se pueden ver.
Por eso, y siguiendo las tradiciones nórdicas, estudiamos las capacidades de barcos livianos y pequeños en las olas y el viento. La ruta vikinga no es sólo geográfica, sino también tecnológica. Actualmente las teorías, cálculos e industria de barcos de crucero se basan en la tradición mediterránea de barcos pesados, por lo cual nosotros entramos en terreno virgen o al menos abandonado desde hace siglos.
Pensar fuera de la caja no es garantía de éxito, pero sí de nuevos desarrollos. Y en eso estamos hace tiempo, esperando llegar al corolario de nuestro trabajo con la travesía propuesta.

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