URUGUAY EN LA RUTA DE LOS VIKINGOS
El mar para nosotros siempre ha sido una promesa
de libertad, un afán de alcanzar los lejanos horizontes, la búsqueda dentro de
uno mismo. Y tanto lo contemplamos que un día lo quisimos recorrer. Tal vez sea
una de las más viejas historias del mundo.
Y para eso se necesita un barco. La mayoría
cuando se trata de cubrir largas distancias opta por un velero, debido a su
capacidad de depender sólo del viento. Pero construir un barco a vela es más
caro, necesita de un mástil, mucho trapo, lastre, timón y una orza al menos.
Además no suele ir en línea recta con respecto a su destino, debe estar a
cierto ángulo del viento, aún los más modernos. Además no se puede encallar
para descansar en una playa o estar amarrado en una zona de subidas y bajadas
de marea.
Un barco a motor en cambio, requiere de un casco
mucho más sencillo, se puede construir mucho más liviano, y en menos tiempo. Se
puede navegar en aguas muy poco profundas y mantener un rumbo constante
independiente del viento y las corrientes. Además es más manejable entre las
olas. Pero el motor tiene una autonomía limitada: llegado ese punto, en lugar
de optar por la vela, nos dedicamos a estudiar sobre los diferentes medios de
propulsión, crear alguno como la propulsión por las olas, analizar la
posibilidad de motores eléctricos, híbridos, diesel o gasolina, e incluso
estudiar la mecánica de los vórtices. Como aparece en la foto superior, incluso
estuvimos analizando la fauna marina para entender la hidrodinámica, y sin
darnos cuento estuvimos años recopilando datos, opiniones, cálculos,
experiencias propias y ajenas, así como un sinfin de datos. Al principio esos
datos estaban confusos y entreverados, hasta que se ordenaron con el tiempo
para esclarecer nuestras posibilidades.
Llegado el momento actual, decidimos aplicar
todo ese conocimiento y nuestras propias teorías, para demostrar que un barco a
motor es más capaz que la vela haciendo uso de la tecnología más avanzada no
para obtener un producto más caro y lujoso, sino uno más simple y accesible al
común de la gente. Cuando se habla de cruceros a motor, hablamos de algo
prohibitivo para jóvenes aventureros o clases medias de cualquier país, como un
Passagemaker de varios cientos de miles de dólares. Pero este punto es muy
importante: la tecnología nos puede servir también para simplificar, y no para
complicar con fines de mercadeo. Por eso esperamos promover una embarcación
accesible a un público que hoy no puede acceder a viajar de forma independiente
por mar.
Elegimos los mares del norte para exponer
nuestra teoría y hacer el pasaje, por distintas razones. La primera es la
elección de una ruta de barco a motor y no de velero, que utiliza los vientos
portantes de las antiguas rutas comerciales. En ese punto ya tenemos una
diferencia, y los drakkars nórdicos que usaron esas rutas eran barcos a remo
ayudados por velas. Como tales, eran livianos, carecían de lastre y de una
quilla tal cual conocemos hoy. Parte del desarrollo de nuestro trabajo estuvo
basado en las características tanto del drakkar como del currach irlandés:
barcos livianos que flotan sobre las olas, a diferencia de la tradición
mediterránea que persiste hoy en día y basa la navegabilidad en un barco
pesado. Hoy esta ventaja de mínimo desplazamiento la están descubriendo incluso
los veleros de carrera, o hasta los de crucero. Los antiguos barcos livianos
eran principalmente propulsados a remo, lo cual es muy parecido a un motor,
donde cada remero equivaldría a aproximade medio HP de fuerza continua.
Con un diseño de barco liviano, adaptado a ir lo
más rápido posible utilizando la mínima potencia, los standards de navegación
recreativa actuales pueden ser rotundamente cambiados. Y a eso apostamos en
definitiva, vimos algo, experimentamos algo ya, y lo queremos compartir con el
mundo.
Para eso, nada mejor que batir el record del
barco a motor con menor eslora en cruzar el Atlántico. Porque somos orientales,
somos de Uruguay, un pequeño país como mucho potenciak que aún no ha sido
descubierto del todo. Y al mismo tiempo, rendimos tributo a los irlandeses como
Brendan, que con un currach cruzara el Atlántico hacia el año 500, o los
vikingos que lo cruzaron hacia el año 1000. Por eso también nos apoyan personas
de aquellos pagos tan lejanos, nos esperan y nos alientan.
Saludos a todos, ampliaremos la información en
nuestro blog y los mantendremos al detalle de los avances del proyecto.
Skal.